Cuando pensamos en el océano, muchos imaginamos vacaciones en la playa, olas y mariscos. Pero el mar va mucho más allá de un paisaje bonito o una fuente de alimento. El océano es literalmente el pulmón azul del planeta y una fuente vital para la vida en la Tierra… incluso si vives en pleno centro de la ciudad.
¿Qué hace al océano tan importante?
- Produce más del 50% del oxígeno que respiramos: Aunque solemos asociar el oxígeno con los árboles, el fitoplancton —microscopias algas que viven en el mar— produce más oxígeno que todas las selvas del mundo juntas.
- Regula el clima: El océano absorbe el 90% del exceso de calor generado por el cambio climático. También transporta corrientes marinas que influyen en lluvias, huracanes y hasta en la temperatura de lugares lejanos al mar, como la Ciudad de México.
- Es hogar de millones de especies: Más del 80% del océano aún no ha sido explorado, pero se estima que ahí vive más del 90% de toda la vida del planeta. Cada especie que se pierde es un eslabón en una cadena que nos sostiene a todos.
- Fuente directa de alimento: Alrededor de 3 mil millones de personas en el mundo dependen del pescado como su principal fuente de proteína. En México, la pesca genera más de 300 mil empleos, entre pescadores, distribuidores y restauranteros.
¿Y por qué debería importarnos?
Porque nuestras acciones, incluso desde tierra firme, están afectando gravemente al océano. Cada minuto, se vierten más de 200 kilos de plástico en el mar. Y no se quedan flotando bonito: se fragmentan, entran en la cadena alimenticia y terminan en nuestro cuerpo. Sí, tú podrías estar comiéndote una tarjeta de crédito en microplásticos… cada semana.
¿Qué podemos hacer?
- Reducir el uso de plásticos de un solo uso (popotes, bolsas, envolturas).
- Apoyar productos del mar certificados como sostenibles.
- Participar en limpiezas de playas (¡incluso desde la ciudad! Muchas organizaciones hacen campañas).
- Informarnos y compartir. Cuidar el océano es cuidar la vida, incluso la nuestra.

