Cuando pensamos en México, es inevitable que se nos vengan a la mente tres elementos: el escudo, la bandera y el himno nacional. No son simples adornos, sino representaciones vivas de la historia, la cultura y el orgullo de una nación. De hecho, un estudio de la UNAM reveló que el 92% de los mexicanos considera la bandera como el principal símbolo de identidad nacional, por encima de figuras históricas o monumentos.
La bandera
La bandera de México es reconocida mundialmente como una de las más bellas. En 2008 fue seleccionada en primer lugar en un concurso internacional organizado por un portal especializado en vexilología (estudio de banderas). Sus tres colores representan la historia de la nación: el verde ha cambiado de significado a lo largo del tiempo, pasando de simbolizar la independencia a la esperanza; el blanco refleja la pureza y la unidad, y el rojo representa la sangre de los héroes nacionales.
El escudo
Al centro de la bandera está el escudo, inspirado en la leyenda mexica que narra cómo los dioses les indicaron fundar Tenochtitlan en el lugar donde vieran un águila devorando a una serpiente sobre un nopal. Hoy sabemos que la imagen fue reinterpretada con el tiempo, pero sigue transmitiendo la fuerza y resiliencia de los pueblos originarios. Lo curioso es que el escudo ha tenido más de 11 versiones oficiales desde la época colonial hasta la actual, decretada en 1968.
El himno
El Himno Nacional Mexicano fue estrenado en 1854 y su letra, escrita por Francisco González Bocanegra, fue producto de un concurso. Lo irónico es que Bocanegra no quería participar, pero su prometida lo encerró en un cuarto hasta que escribió los versos. La música fue compuesta por Jaime Nunó, un catalán que jamás pensó que su obra se convertiría en un canto que une a millones de mexicanos. Según la SEP, se estima que más de 30 millones de estudiantes entonan el himno semanalmente en ceremonias escolares.

